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LOS GRANDES AMORES DE JEAN COCTEAU

CRONOLOGÍA Naturalmente el propósito de esta nota no es el chisme sino iluminar algunos pasajes biográficos del más grande multiartista...

domingo, 27 de diciembre de 2015

DOS POEMAS NARCISISTAS DE "INDEX"

Índex,
Ediciones Etcétera, Tulio Mendoza editor,
Concepción diciembre 2015



 COMPOSICIÓN DE LUGAR PARA UN NIÑO DESVELADO



 En el lugar menos visitado del estanque
                                               el tritón bosteza.
Juega con su penecillo imaginario
cuando los otros seres abandonan la mente
vaciando la realidad desde adentro.
Persiste en gozar de los finales alternativos
que posibilita su cuerpo estimulado
por los órganos invertebrados de su espíritu.
Sabe que hay un sitio paralelo
donde su mitad de arriba es pez
y su mitad de abajo, humano
como en los cuadros de Brueghel El Viejo.
Tiene brazos imaginarios en ese refugio
para jugar por fin con un verdadero penecillo
y las sombras son blancas allí
y las flores de raíz más obsequiosas,
                                               y el cielo sin nubes
es más fácil de rayarse en el agua.
Ser feliz no es gratuito:
todos los días un pájaro se estrella
contra el muro electrificado
recordándole que los deseos no tienen escapatoria
mientras en el mundo de las correspondencias
puede salir con pleno albedrío
pero no tiene a dónde ir
ni está capacitado para ser recuerdo de alguien.
Cuando amanece hay que evacuar el corazón del estuario.
Con la luz cenital se define la vergüenza.
Sólo los reflejos enamorados de sí mismos
permanecen en la orilla.
Pero el tritón se queda en su islote
languideciendo por los besos de Narciso,
el único amigo fiel que vive en la ignorancia
del peligro de extinción que acecha a las criaturas
soñadas por los niños que odian la escuela.

greco-latino
















Fuente: Sitio Ares Cronida; autor desconocido
































EJERCICIOS DE NARCISO


Ya sabe lo que ocurre pero no escarmienta.
Se entrega al espejo confiado en sus artes
de consumado nadador, de carnada irresistible
para un simulacro que siempre se reinicia
en otra partida de desearse con la misma manivela
y escapa cada vez más inconforme
pero más hábil en estrategias para conformarse.
No ve los helechos de la orilla;
es inmune a las toxinas del nenúfar
demasiado fragante para la vida cotidiana.
Deja caer su única prenda y posa creyéndose inmóvil,
obtura el cuadro sabiéndose esquivo
y en la desnudez sobrante pone algo suyo
para volver a reclamarla cuando emerja
sucio de belleza arrebatada al agua de pantalla plana.
Luego venderá el encuadre o se dejará robar
en la red de pieles virtuales donde peor lo conocen.
Allí hay un nombre descarado para él, pero cuando aparta
el vaho del espejo o las hojas del brocal del pozo
sólo escucha el eco de palabras que no ha dicho,
ese llamado que siempre lo conquista
porque es imposible resistir las promesas imposibles.



*****

Nota: NARCISO en el mito:

Según cuenta Ovidio, Narciso desde el momento de nacer fue de una belleza deslumbrante. Su madre lo llevó ante el vidente Tiresias y le preguntó si el niño tendría una larga vida. El augurio fue que la tendría “a menos que se enamorase de sí mismo” pues siempre llevaría la carga de no hallar otro u otra más bello que pueda merecerlo. Sobre el modo en que se cumplió este mal presagio se cuentan dos versiones. Cuando contaba 16 años pudo pasarle alguna de estas cosas, o talvez ambas:

1.- La ninfa Eco había sido condenada por la diosa Hera (por otros asuntos luctuosos pertenecientes a otro mito) a repetir siempre las últimas palabras de lo que escuchaba. Narciso fue al bosque y preguntó en voz alta: “¿Hay alguien aquí que sea digno de mi belleza?” a lo cual la ninfa respondió “belleza, belleza”. Al verla Narciso la despreció por encontrarla insuficiente, además de su incómodo designio de repetir las palabras, lo cual hacía confusa la conversación. Némesis, la diosa de la venganza, decide castigar a Narciso y lo hace prendarse de su propia imagen, de suerte que el joven quedó hechizado al contemplarse en la orilla del río, al punto que va en busca de sí mismo y cae al agua, ahogándose.

2.- Aminias, un joven del mismo pueblo, declaró su amor al incomparable muchacho. Fue rechazado una y otra vez por el inconforme, pero cada tanto Aminias insistía en su proposición con el mismo entusiasmo. Como un modo de resolver el asunto y poner a prueba al pretendiente, Narciso le entrega una espada y le desafía a que se mate si es que el amor que dice profesarle es tan intenso y verdadero. Aminias no ve otro modo de ser fiel a su palabra que ejecutando el suicidio pero antes maldice a Narciso condenándole a enamorarse de su imagen con la misma intensidad que él lo ha amado. Narciso incapaz de separarse de su imagen habría muerto de sed con tal de no acercarse a beber de la orilla para no dañar su reflejo.

Según ambas versiones, del lugar en que cayó Narciso nació la flor que lleva su nombre.



***

En la gráfica contemporánea de vanguardia cabe destacar el trabajo del fotógrafo y diseñador David Vance con la colaboración del modelo Asthyn Long. Es una secuencia inspirada en el mito con composiciones que articula en arte pop para la inserción del color y del máximo aprovechamiento visual del cuerpo y el rostro. Apela a un código de belleza universal andrógica, sutilmente homoerótica, con atmósferas de protagonismo icónico del personaje y el micro relato de su tragedia muy bien representadas en un diseño unitario, antropocéntrico y esteticista.








Otros Narcisos en el arte:

'Eco y Narciso', óleo sobre lienzo de John William Waterhouse

De Aanthony Gayton

De Conda da Satriano

Domenico Scarlatti

De Caravaggio


sábado, 19 de diciembre de 2015

MIS RAZONES PARA NO ASISTIR AL CONCIERTO DE DAVID GILMOUR EN CHILE





Pink Floyd ha sido la banda sonora de mi vida. Eje central del sonido de esa banda ha sido la guitarra y la voz de David Gilmour. Y sin embargo decliné de asistir a su concierto en Chile por varias razones, entre las cuales la principal apunta más a una cuestión de temperamento que de opciones musicales. El caso es que cada vez me siento más sociópata agorafóbico y estuve seguro desde el principio que no disfrutaría del evento. Cuando he visto por los medios las informaciones de que "40 mil personas corearon Wish you were here" o "50 mil celulares encendidos iluminaron la noche en el concierto de..." más me he convencido de que ese no es el lugar donde quiero estar. Consideremos que las condiciones reales de ambiente y acústica en la galería son punto menos que estar en una feria y ya esas ubicaciones tenían un costo de alrededor de 60 mil pesos. Para asegurar una ubicación que garantizara condiciones mínimamente dignas para apreciar el concierto había que desembolsar no menos de 200 mil pesos, lo que me parece no sólo antimusical sino grotesco bajo cualquier punto de vista. La productora a cargo del evento en Chile hizo picadillo con las locaciones del Estadio Nacional a fin de ofrecer unas 10 fórmulas distintas de ubicación y sacarle provecho usurero a cada centímetro del espacio. Siendo así, el espectáculo alienante en la era del híper consumo es la garantía más perfecta de antítesis a todo lo que David Gilmour ha proclamado a través de su lírica y su música, tanto en la época políticamente visceral de Pink Floyd como en su fase pacifista y esencialista de su propuesta en solitario. El contrasentido del espectáculo masivo no está dado, en todo caso, por el sólo hecho de producir una mega-gira como la que actualmente lo trae a Chile, sino por el hecho mismo de la inmersión en las dinámicas del gran mercado de la música masiva, en particular el rock. Desde el punto de vista de un artista como Gilmour es natural y comprensible, dados los altos costos de vida de rockstar y los mecanismos de relación con la audiencia, que cada vez dependen menos del disco y el producto físico y tienden más a la experiencia efímera pero directa del evento público. Al examinar noticias sobre Gilmour, no sólo referidas a la escandalosa ruptura de la banda sino otros informes menos sensacionalistas, es fácil advertir que el guitarrista es un hombre solidario y conducido por una honestidad a toda prueba. De manera que no es imputable a su persona la forma en que se lucra con su música o la ordinariez creciente con que se enfoca la actividad musical. Asumo que esa tendencia llegó para quedarse y hacerse cada vez más extrema. Soy yo el que gira en sentido contrario, hacia la austeridad y el goce solitario de la música, en particular dado que la obra de Gilmour ha sido para mí una especie de enciclopedia de valores estéticos y, que yo sepa, los grandes libros no se leen a voz en cuello en un estadio. El significado de canciones como "On the turning away", "Great day for freedom", "High hopes", por nombrar sólo algunas que se me vienen a la mente, iba en una dirección contraria. Este no es el único caso. Del punto de vista conceptual, la mayor parte del rock líricamente rupturista de los años 70 y 80 ya se ha desnaturalizado para pasar a convertirse en una especie de circo romano. Pero de todo este mecanismo retorcido de producción salvo al artista, a los músicos, a los técnicos que se aplican en seguir brindando belleza, en especial porque Gilmour es uno de lo artistas más autoexigentes del medio musical. Como creador ha llevado su lenguaje a las cotas más altas en búsqueda de la fusión perfecta, desde lo electrónico a lo sinfónico, con un sonido limpio e inconfundible. No reprocho pues, la legitimidad del evento masivo ni desprecio la felicidad de las 45 mil personas que asistirán a su concierto en Chile. Me limito a declarar mi no pertenencia a las multitudes y mi total escepticismo a las lógicas masivas de consumidores sin identidad, que son sin embargo, los que sostienen este negocio. Yo me tomé en serio el sonido de la caja registradora presentado en la canción "Money" como paradigma de alienación. No tengo i-pod ni tarjeta de crédito ni me interesa. Es todo. En lo demás, larga vida a David Gilmour, que es el único ídolo al cual he mantenido fidelidad por más de 30 años. Tan ídolo que me resultó profano ir a verlo.



lunes, 14 de diciembre de 2015

ÍNDEX, séptimo libro de poesía de LEONIDAS RUBIO























La imagen de portada corresponde a la obra "Auto de Fe" (1683) de Francisco Rizi (1614-1685).

La edición estuvo a cargo de Ediciones Etcétera, Tulio Mendoza editor, fechada en diciembre de 2015 en Concepción de Chile.

La publicación de este libro contó con un aporte parcial de la Municipalidad de Curicó a través de su Subvención de Apoyo a Iniciativas Artísticas.

La foto de solapa fue registrada por Sergio Huerta, encargado de Gestión de la Corporación Cultural de Curicó.








"Auto de fe"; F. Rizi

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AUTOPRESENTACIÓN O MAPA SIMPLE DE LECTURA

Índex es un libro de poesía de 216 páginas dividido en 5 partes:

1.- Misa en Escena
2.- Saligia
3.- Antifonario
4.- Caída Libre
5.- Frágiles Criaturas

En rigor, al igual que todos mis libros anteriores, este libro reúne secciones que fueron trabajadas como proyectos independientes y que en sus etapas constructivas fueron pensadas como libros individuales. Los trabajos reunidos abarcan un período de creación que va desde 2003 hasta 2014, con corrección y adaptación final dentro del primer semestre de 2015, simultáneo al proceso creativo del libro "Ego Sum Michelángelo" (apoyado por el Fondo del Libro y la Lectura 2015).

Sello del "Índex Librorum Prohibitorium"
En términos generales se trata de un libro que interpela las tradiciones religiosas, en especial la judeo-cristiana, haciéndose cargo de ellas como contexto cultural dentro de lo que podríamos llamar, con Jung, una experiencia simbólica dentro del inconsciente colectivo, problematizando la cuestión de la fe no como asunto teológico sino principalmente como asunto psico-sexual. De cualquier modo, yo soy ateo aconfesional y el libro no busca en ningún caso un debate doctrinario con la matriz religiosa de fondo que lo inspira. Aun así se asume un libro alineado y contextualizado a partir de una condición que aparece doctrinalmente herética. De ahí su título, tomado de los "Índice de libros prohibidos" por el Santo Oficio (Inquisición), cuya versión moderna es la Congregación para la Doctrina de la Fe perteneciente al Vaticano. Como todo libro de poesía, naturalmente, este contexto no responde a un fin programático sino a un hilo conductor vertebrado.

"Cristo en la Cruz"; W. Blake
La primera parte de este libro podría resumirse llanamente como un relato místico-sexual de una relación con Jesucristo. En cuanto tal intenta revisitar la relación con ese mito de la cultura occidental desde mi experiencia personal y psicosexual. Durante su etapa de proyecto como libro individual, esta sección consideraba para su imagen de portada la obra "Cristo en la cruz" de William Blake. Los títulos de cada texto tienen como correlato pasajes de la Misa en latín, en especial de los libretos de las Misas sinfónicas y los Réquiem.

(ver enlace: http://malafepiedranegra.blogspot.cl/2015/12/index-septimo-libro-de-poesia-de_14.html)






"Mesa 7 pecados capitales"; Il Bosco
La segunda sección lleva por título el concepto con el cual eran designados los "7 pecados capitales" dentro de la teología medieval. La palabra "Saligia" es un acrónimo compuesto por las iniciales de cada "pecado" según su designación en latín. La sección se articula en base a 2 textos, uno dedicado al  "pecado" y el otro a su antítesis, la correspondiente "virtud". El conjunto está encabezado por un texto prologal denominado "Abstrac". Durante su etapa de proyecto como libro individual, esta sección consideraba para su imagen de portada la obra "Mesa de los Siete Pecados Capitales" de Jeronimusch Bosch (Il Bosco). En términos generales esta sección es un juego paródico biográfico que busca dialogar con la tradición de la censura moral y la idealización de la conducta, con relaciones cruzadas.

(ver: http://malafepiedranegra.blogspot.cl/2015/12/index-septimo-libro-de-poesia-de_57.html)


"Nabucodonosor"; W. Blake
La tercera sección llamada "Antifonario" es el macro-relato que formaba parte de la proyección "Psi: Algunos Ejercicios Decadentes", cuya conclusión correspondía originalmente a una secuencia de poesía gráfica, alternada entre textos y manchas de pintura que parodian los test psico-terapéuticos. Esta última sección se ha desgajado del libro, reservándose para otro proyecto paralelo. De manera que "Antifonario" es el argumento de ese proceso de interpelación a los conceptos de normalidad y locura en el contexto de una especie de registro de cultura pop. Pretende ser una novela encubierta y formalmente está escrito en fragmentos en prosa con hablantes múltiples que se desprenden de un hablante central bajo la pretensión ficcional de "personalidades múltiples". Durante su etapa de proyecto como libro individual, esta sección consideraba para su imagen de portada la obra "Nabucodonosor" de William Blake. 

(ver enlace: http://malafepiedranegra.blogspot.cl/2015/12/index-septimo-libro-de-poesia-de_49.html)


Puente Padermo D'adda"
Ciro. E. Milani; retrato
Sobre la cuarta sección llamada "Caída libre", baste decir que en una etapa germinal tuvo por título "Oda al suicidio". Su tema central se desprende de la historia real del joven italiano Ciro Ernesto Milani, cuyo suicidio queda esclarecido a través de insertos documentales dentro del propio libro. Consideré una posible edición individual de esta secuencia a modo de plaquette como parte del proyecto "Piedra Negra" durante el año 2010 pero luego deseché esta alternativa por encontrar demasiado dispersos algunos segmentos del conjunto. Finalmente he arribado a esta presentación asumiendo sus riesgos de interferencia mutua, dado los diversos registros tonales que tiene el corpus. Lo considero, junto a la sección anterior, el trabajo más experimental en lo que va corrido de mi propuesta poética. La imagen de portada que fue considerada durante la etapa de proyección individual correspondía a una alteración gráfica de un fotograma del puente Padermo D'adda, desde el cual cometió suicidio el personaje.

(ver enlace: http://malafepiedranegra.blogspot.cl/2015/12/index-septimo-libro-de-poesia-de_17.html)


"Orpheo N° 8";Fred Holland Day
La quinta sección del libro llamada "Frágiles Criaturas" es la más extensa del libro y la única integrada por poemas individuales de titulación autónoma. En rigor, se trata de un álbum de poemas escritos entre 2012 y principios del 2015 cuyo eje articulador pretende revisitar la idea de identidad masculina y los parámetros de socialización de lo que entendemos por masculinidad, volcándose hacia ideas paradigmáticas relacionadas con la belleza, la inocencia y la sexualidad no normativa como una especie de réplica o resistencia frente a una polaridad agresora. Reivindica la infancia y la adolescencia como idea de paraíso perdido y a la vez espacio y cuerpo amenazado. Podría decir que esta sección es "más de lo mismo", como reza uno de sus títulos, pero por cierto no renunciaría a una retroalimentación del ejercicio del deseo auto y homoerótico en cuanto a su capacidad de reasignar significaciones al aprendizaje, al recuerdo, a la experiencia del lenguaje, a la concordancia con la música, etcétera, como si se tratara de un resumen biográfico-simbólico a partir del esclarecimiento del acto de escribir como artificio y tentativa permanente. Formalmente, es una sección que busca retomar la idea de poema como "hecho en sí" o acción estética deliberada. En este sentido es una secuencia de textos que busca dar continuidad a lo ya expresado en mis libros anteriores "Malas Costumbres", de 2013 y "Actas de (mala) Fe", de 2014. Durante la etapa proyectiva de libro individual consideraba como imagen de portada para esta secuencia la fotografía N° 8 de la serie "Orpheo", del artista visual Fred Holland Day (1864-1933), correspondiente a su álbum "Suffering the ideal".





lunes, 26 de octubre de 2015

LA MONEDA DEL ÁNGEL DE 10 PESOS Y EL "CORRE EL ANILLO"



La moneda del ángel hace referencia a la moneda de 10 pesos acuñada por orden de la Junta Militar a partir de la reconversión del escudo en peso y la nueva gráfica de dinero circulante a partir de 1976, que tuvo vigencia hasta 1989. Aún quedan muchas monedas de éstas en circulación. Un tiempo las junté en una botella y luego las cambié en el banco donde me devolvieron algo más de 6 mil pesos. Posteriormente he guardado para mí todas las que caen en mis manos. Me parecen una especie de propaganda imperial, demasiado hermosa para ser molesta, pese a la alusión grotesca al golpe de Estado. Eso me recuerda el axioma de W. Benjamin  cuando dice que "la izquierda politiza el arte mientras que la derecha estetiza la política", que es como se lo suele citar (más amistosamente), aunque en realidad el precepto tenía un fin programático y decía literalmente en el ensayo “La obra de arte en la época de su reproducción técnica”, 1936, que: "allí donde la derecha estetiza la política, es función de la izquierda politizar el arte". Como asunto semiótico me interesa más lo primero, desde luego. Lo segundo es burdo y agotador. Ambos casos me parecen políticamente infames. Llama la atención que se le haya hecho relieve en el pecho asignando una condición femenina al ángel, toda vez que en la iconografía tradicional el ángel es un ser andrógino, un niño o un efebo.

En cuanto al juego de "corre el anillo" recuerdo la versión que se usaba cuando yo lo jugaba en los años 70:

Corre el anillo por un portillo.
Pasó un chiquillo comiendo huesillos.
A todos les dio menos a mí.
Me fui a mi casa, me puse a llorar.
Me dieron un peso, me hicieron callar.
Cayó una teja mató a una vieja.
Cayó un martillo mató a un chiquillo.
Cayó un ratón, mató a un guatón
Cayó una tagua, mató a una guagua.
Cayó una rama de matico, mató a un milico.
Eche prenda señorita o caballero
¿De quién es esta prenda?
¿En qué juego la perdió?
Hizo penitencia
y la recuperó.

La última vez que escuché este juego fue a fines de los años 80. A mediados de los años 90 ya era desconocido para la generación de mis hijos. Por cierto, jugar con una moneda del ángel traía buena suerte al portador y antes de iniciar el juego se le daba un beso como cábala.


sábado, 24 de octubre de 2015

Lanzamiento de "EL LIBRO DEL VÓRTICE", DE JORGE OJEDA


Este miércoles 21 de octubre de 2015 a las 19.00 horas se llevó a cabo el lanzamiento de "El Libro del Vórtice" de Jorge Ojeda en dependencias de la librería Qué Leo de Concepción (Paicaví 128, Plaza Perú). El evento estuvo organizado por Casa Litterae Ediciones con la colaboración de la propia librería.

La ocasión contó con una moderada pero pertinente concurrencia, entre los que se podían contar escritores de trayectoria y presencia cultural ineludible en el panorama literario penquista como Egor Mardones y César Valdebenito.

La presentación estuvo a cargo de Leonidas Rubio, prologuista del libro, junto a Leonardo Ojeda y el propio autor, Jorge Ojeda. Luego de una síntesis crítica fue exhibido un diaporama preparado por Casa Litterae Editores y finalmente una ronda de preguntas y conversación con el público.


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Palabras de presentación de Leonardo Ojeda:

Bienvenidos al OPUS DEI BAR. Y esta tarde frente a ustedes tenemos a sus tres fundadores, Leonidas, Endimion y Dead Man. Bienvenidos al primer bar nómade de la historia cuyos miembros le otorgan vida donde ellos se hacen presente. Intente sintonizarnos mentalmente, apoyados por un viejo crono visor, mientras escuchan entre sus paredes agrietadas a la futura banda “Parra Matta a Maqueira”. Hoy es 21 de octubre del 2015 y como Marty McFly, aquel personaje de la película Volver al Futuro, justo hoy se cumple aquella fecha para volver a encontrarnos con el Dr. Brow, quien seguramente esta tarde viajará a través del tiempo para evitar que esta presentación no esté exenta de todo riesgo, pues una de las predicciones que no acertó fue el lanzamiento de este libro, “EL Libro del Vórtice: un modificado como teleportador”.



Antes de entrar en la pelea de fondo quiere leerles algo que grafica muy bien a nuestro invitado:


“Me volví irreal hace años.
No tengo ningún control
sobre mis apariciones y
desapariciones, ya no me
importa cómo comenzó todo
esto.
Desde entonces sólo puedo
desplazarme en los sueños 
de otros…”

Fragmentos del texto "El irreal" de "Notas Para Un Probable Libro de Poesía: El Hombre de Endimión". Fotografía sacada en agosto del 2011 antes de fraccionarse mientras observa una de las columnas de las PUERTAS DE TANNHÄUSER.


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Palabras de Leonidas Rubio: fragmentos del prólogo de "El libro del Vórtice":



ESCRITO FUERA DEL VÓRTICE


Desde atrás todo se ve como chatarra fundida





Hay un paisaje lunar pero no es la luna. Es una estepa de la villa más o menos miserable que uno tiene (a cada uno le toca la suya) desde el horizonte, o la ciudad desde un balcón que emergió o pervivió del desastre o un cerro urbano que recuerda los pobres intentos de configuración que llamamos pasado. Hay un terremoto que siempre está por llegar y su preludio se funde con la resaca del anterior en un ruido que persiste en la cabeza. Ese libro se está escribiendo y su lengua no puede ser la historia ni el ensayo ni el relato ni la poesía sino todas a un mismo tiempo. Se llama Exo-Poesía. Es el cadáver viéndose a sí mismo desde el extremo opuesto de un cordón dorado que lo ata al último ápice de realidad. Es la torpe conciencia diurna imaginándose a sí misma o dibujando a su sujeto con un trazo borracho pero aproximadamente aceptable frente al vértigo de la proyección holográfica. Es un fracaso pero al menos es un bello fracaso. Jorge Ojeda transitó ese periplo en la penosa forma del accidente dimensional a través de un reflejo marcado en una placa de material denso donde quedó grabado el paso de unos pocos fantasmas, suficientes para percibir una trayectoria y acaso la emoción de haber tenido un cuerpo. Pero ese estado pasó, periclitó en el vacío. Estamos desde el otro lado. Es AKA, un archivo metafísico, una melodía de luz, una anti-materia registrada en una anti-palabra, algo que se debe reconstituir y en ese ejercicio solitario de la mecánica emotiva (sí señor, el cableado del sistema límbico), se convierte en algo que ocurre mil veces, pero cada una es indivisible, cada una es 'sólo para tus ojos'. AKA por cierto es un concepto sánscrito que alude a una memoria omnicomprensiva y supratemporal. El autor podrá decir que es todo lo que quiera (ver entrevista Casa Litterae 2011) pero es también eso.



Vamos por parte. Jorge Ojeda, el escribano de ese registro, entrega un informe el año 2006, en un compendio de textos numerados no correlativamente, con la rúbrica de unas hipotéticas Ediciones del Nómade cuya gráfica se sabe Invisible, no obstante unas hojas pegoteadas de modo escolar y aplicado, donde se da cuenta de un asunto que debió ser imposible: la escritura de un viajero durante su desplazamiento, como un cuadro cubista donde las formas se diluyen en las aristas porque el ojo re-capacita en su videncia. Debió ser imposible, salvo por algo: nada se pierde y todo se transforma. En ese transformarse, Ojeda siempre está en movimiento, presume estarlo. Habla siempre un lenguaje nómade, presume hablarlo. Más a contrapelo de aceptar una pose que de adoptar una aceptablemente, Ojeda ha hecho una poética de su no estar, su no tener, su no pertenecer. El año 2010 da otro paso en su exo-registro, su oficio de mirarse desde afuera: 'El Hombre de Endimión', por una editorial signada en el aire, el sueño activo y continuo del que una sola ausencia modifica la realidad de modo irreparable. Así esta exo-poética se nutre de una percepción pitagórica pero no euclidiana, desarticulada en su trazo matemático por vía de un tránsito desprogramado, resuelto en lo no calculado. Es la vivencia oblicua de Lezama Lima o el imprevisto golpe de dados que abolió el azar alguna vez, por allá por los urinarios del absenta que hoy llamamos Parnaso. Endimión sueña y su relato es un probable libro de poesía para una improbable realidad: "...hasta que / te convences que cualquiera puede / caminar sobre vidrios astillados / si están lo suficientemente juntos" si bien ese adiestramiento tiene por costo la visión omnívora o la agotadora híper lucidez, "revolcándote en su primario fango / sublimador, aunque ya no puedas terminar / ningún poema…". A resultas de ese episodio Jorge (me lo ha dicho) detesta ese libro, su único compendio de poemas propiamente tales.



Y así es como Jorge Ojeda renunció a la poesía y entró en los ámbitos de la inter-expresión, propia de los intersticios espaciales en que habita. Una escritura que convoca otras materias de plasmación en la Babilonia promiscua de las disciplinas. Lo cinematográfico, lo plástico, lo épico, rara vez lo lírico, lo musical estridente de un aparato reventado por los decibeles, por tanto el ruido, la estática, la interrupción, la digresión ensayística, la cita inoportuna, molesta, incómoda, los ritmos urgentes, compulsivos de los apestados o los condenados a muerte por el bando de un gobierno secreto sucesor de las devastaciones. Se diría y se ha dicho 'post-apocalíptico', pero ese concepto merece una objeción. Lo apocalíptico remite a la era cristiana, en tanto el Apocalipsis es un libro profético que anuncia la llegada de un mesías en una escenografía catastrófica. Aun aceptando el decorado no se divisa la presencia de algo divino, a no ser la abismante constancia de la ley de correspondencias trazadas a escuadra y compás por el Anciano de los Días de Blake.


En los lindes astillados del limbo

Tenemos un nuevo informe: EL LIBRO DEL VÖRTICE. Ahora el hablante es un teletransportador modificado (sic) y su registro es el mensaje embotellado a la deriva de elipsis temporo-espaciales. Probablemente estas páginas no fueron emitidas sino en el futuro de una bilocación desde la cual caen, se filtran, se asoman a lo que entendemos por presente. En cuanto tales, las examinaremos por texto y no por sueño.


Estamos frente a un libro extravagante, es decir, cuya vagancia es extrema. Estamos frente a un libro excéntrico, es decir, sin centro específico, aunque bien podríamos repetir aquel aforismo atribuido a Pascal que repetía Borges, que en realidad se remonta a los pre-socráticos: "...su centro está en todas partes y su circunferencia en ninguna". El apotegma pretendía definir a Dios pero en boca de los místicos y panteístas fue adquiriendo una arista ligeramente irónica, no tanto (pero algo) en la línea de la 'ironía' romántica como la entendió Paz sino más bien en el sentido en que lo aplicó Alfred Jarry al definir su imposible -infalible- ciencia/acertijo/charada/puesta en escena de la llamada patafísica. El AKA supone un retorno cíclico de la energía bajo nuevas formas-fórmulas de organización material. Despedido de ese vórtice o cabeza de ojiva u ojo de maelstrom centrífugo, aparece este registro. Su contexto de ficción científica lo sitúa en un conflicto, una orfandad de enunciación. Como tal, el poema argumental se alimenta de las paradojas de la percepción. En cuanto enunciado, el relato intenta un lenguaje híper vinculante a la manera de los textos del ciberespacio. Parodia de expediente, parodia de enciclopedia, collage de micro-cuentos, guión fallido, libreto para una performance desquiciante, abusos de la interferencia más prestigiosamente llamada referencia intertextual, este libro fue 'empeorado' por su autor con prolijidad, fue despojándose de lirismo al máximo que le fue posible. "Si no te sientes capaz de ser más infeliz, aléjate de este engendro artístico", dice en otro estadio de sus apuestas exo-poéticas, Los Pergaminos de Mad-Max, convenientemente incompletos hasta ahora. Ahora bien, la paradoja es como el ouróboros alquímico: muerde su cola dialécticamente. Las poéticas de expansión de la conciencia perceptiva nacen con las vanguardias, se alimentan del onirismo, el psiquismo y lo que alguna vez fue llamado paranormal, desde el post-romanticismo hasta el surrealismo. Es decir que esta propuesta es nueva de tan vieja. Segunda paradoja: lo interdisciplinario en poesía es el lugar común de los lenguajes mixtos, pero en lo que respecta al texto, no hay salida: poesía escrita es siempre ese texto, no otro. Tercera paradoja: la ciencia ficción desafía al positivismo normativo desde una exasperación del propio racionalismo. Es rizar el rizo de la evolución del pensamiento aristotélico, que no por nada fue usado en su versión tomista para la comprobación de la existencia de dios. Es por tanto una instalación del lenguaje detentor del poder social, el Poder a secas, que ingenuamente desafía con las mismas armas del adversario.

No me resulta enteramente admisible llamar ciencia-ficción a esta poética. El susodicho género es una técnica de la mistificación creíble. Es un arte de impostar siguiendo el juego de las rutinas que la ciencia da por deducciones empíricas. Es una apelación a la autoridad intelectual y en último grado una falacia, por tanto. Lo que hace creíble un axioma científico es su aplicabilidad o materialización tecnológica. De lo contrario es una pura abstracción, como la teoría cuántica. Por esta vía los científicos devienen en los nuevos Sumos Sacerdotes de verdades oficiales que el resto de la sociedad debe dar por ciertas, confiriéndoles un poder infalible por efecto de los dogmas que consagran en sus templos-laboratorios, a los que el común de los mortales no tenemos acceso, y cuyo lenguaje ultra especializado nos está vedado. 

Yo la llamaría poesía tecno-profética. Pero por cierto que el propio autor ya la ha bautizado con suficiente mérito y por si fuera poco, él, como todo autor, se debe a sus pares y a la asignación de identidad que ellos le apliquen. Siendo así podemos consignar a Jorge Ojeda entre los poetas de la pléyade penquista que surge a principios de la década de los 80 y ya en los 90 lo encontramos dando cuenta de este proyecto integral en varios capítulos de los cuales las publicaciones no dan una clara correlación, que consta de al menos 5 títulos paralelos. Con menos perfil público que algún contemporáneo suyo, Ojeda declaró sus intereses temáticos en esta causa mucho antes que cualquiera que se haya proclamado después una marca registrada del género. Pero está bien así, porque en realidad no hay género ni pertenencia. Ojeda es también un mosaico de fragmentos dispersos en antologías, lecturas, oralidad improvisada en antros, con su presencia fantasmal en el mapa de la poesía chilena actual. Es un personaje de sus propios mitos urbano-galáctico-catastróficos. Es la poesía que se está diciendo mañana.



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Texto de "El libro del Vórtice: Un modificado como teleportador":





"Drusa cristalina* como abeja ebria

- Roca sedimentaria detrítica formada por diversas capas de yeso, agua y arena con la capacidad de orientación perturbada y la función motora disminuida.

- Este conjunto de formas lenticulares entrelazadas forma cristales muy bellos que vuelan sin dirección o caen fulminados a tierra firme.

- Su forma recuerda a la rosa, en este caso pétrea.

- Su comportamiento en vuelo es similar a si estuviera ebria.**
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*El encanto del material drusa es fácil de entender debido a la multitud de pequeños cristales que proporcionan una superficie reflectante que recuerda al azúcar o a la nieve.

**Las drusas trabajan en conjunto, desprenden luz propia, son como pequeños cristales individuales que se han unificado para llevar a cabo su tarea de luz."

(pág 47)


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Jorge Ojeda nació en Coyhaique en 1963. Fue alumno de Licenciatura en Español y Filosofía del Depto. de Lenguas de la Universidad de Concepción, UDEC. Fue coeditor de las antologías "Ecos del silencio" y "1999 Concepción" (ambas Ediciones MALAFACE, 1998 y 1999 respectivamente).

Ha publicado los siguientes libros: 

-Aka: Sólo para tus ojos; 2006; Colección del Nómade; Ediciones Gráficas Invisible.

-Notas para un probable libro de poesía: El Hombre de Endimión; 2010; Colección la Bestia Mágica; Editorial Al Aire Libro.



-El libro del Vórtice: Un modificado como teleportador; 2015; Casa Litterae Ediciones. 



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Nota:



Fragmento del prólogo original de L. Rubio para "El Libro del Vórtice", que fue censurado de la edición definitiva por Jorge Ojeda:










Historia doméstica que sólo puede ser contada acá

Corría el año 1984, cuando yo tenía unos 14 años, y ya era notorio para mí que existía algo llamado poesía, que era una forma de decir otras cosas y decirlas de otro modo. En mi incipiente conciencia estética ese algo se aparecía como un friso exclusivo donde las cosas y las personas adquirían dimensión caleidoscópica, aunque los rosetones móviles de aquella danza de formas no siempre tenían colores. Esbocé mis propias líneas que fueron llenando cuadernos casi siempre destrozados, primero cualitativamente por la severa opinión de Cecilia, mi hermana mayor, que ya estudiaba Licenciatura en Español en el Depto. de Lenguas de la Universidad de Concepción, y luego materialmente por mí, que ya sabía del poder no menos inquisidor del fuego. Así fueron los cosas sin grandes referentes a quien imitar (¿de qué otro modo podría aprender a escribir un niño?) hasta que cayó en mis manos un cuadernillo cuadrado y deslucido, de letra en tipografía Olivetti, con los poemas vencedores de un concurso X, publicado por ediciones LAR. Uno de los suscritos era Jorge Ojeda; un poema suyo era el nudo de esas páginas. Entre sus líneas se repetía la sensación de una arteria rota, que puede ser la prueba de que el universo es un solo organismo; una calle olvidada de Puerto Montt, una vena, un verso, una melodía, son accidentes complejos pero accidentes al fin: "cardonal mira al vacío, en serio lo mira, cardonal mira al vacío..." y esas palabras detonan en mi cabeza un abismo inopinado; estoy parado en él, veo la ciudad, veo cuerpos dispersos, veo seres infelices buscando un asidero. Se ha abierto otra visión en mí. No hay vuelta atrás. Desde ella debo hablar ahora."


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Enlaces recomendados:

Prólogo a "El Libro del Vórtice" (completo)

Entrevista a Jorge Ojeda por Revista Casa Litterae:


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Registro fotográfico del 21 de octubre, interior Librería Qué Leo (Paicaví 128, Plaza Perú, Concepción):









sábado, 10 de octubre de 2015

MICHI PANERO HABLA DE LEOPOLDO

L. M. Panero a los 20 años
Este es un fragmento del documental "Después de tantos años" de Ricardo Franco (1994) y corresponden a expresiones de Michi, hermano menor del clan Panero, refiriéndose a su hermano Leopoldo. Hacia el comienzo de la secuencia viene hablando de Juan Luis pero luego prevalece el tema central. Aunque se supone que está improvisando, la forma de articular el relato parece responder más bien a un cuento largamente acariciado en su mente. El cuento podría llamarse "Horteras de mierda" o simplemente, con un dejo cortazariano, "Mi hermano Leopoldo". Personalmente lo encuentro de un humor negro inmejorable, adorable.


"… no quería venir y qué sé yo… lo de Juan Luis es innominable. Tiene más cara que espalda… o más calva que espalda. El día que descubrí que mis dos hermanos eran pesadísimos… lo peor que tienen… me importa un bledo que escriban bien, mal o regular… lo peor que se puede ser en este mundo, es coñazo. Leopoldo por ejemplo sigue piándolas que por qué no celebramos las navidades juntos. Si Leopoldo puede salir mañana… si es que eso es lo que ven… por mí que salga mañana pero que se vaya de legionario al Congo Belga, vamos, o sea, no sé, que sea paraca… o torturador en Argelia, o sea, no sé. A no ser que los curas le tengan mucho apego por lo divertido que es con sus… este, con sus denuncias de que le están envenenando … Le dan de comer, de cenar… puede salir, entrar, insultarles, escribir en una revistita sobre la locura, irse a San Sebastián con esa novia horrenda que tiene… ¿qué más quiere? …comerse cuarenta y cinco mil chipirones, manchurrearse todo de salsa de calamar… bueno y de qué se queja… Lo que pasa es que Leopoldo no tiene dónde ir, ni más ni menos.

 (Leopoldo: "Hombre normal que por un momento cruzas tu vida con la del esperpento. / Has de saber que no fue por matar al pelícano / sino por nada por lo que yazgo aquí entre otros sepulcros. / y que a nada sino al azar / y a ninguna voluntad sagrada /de demonio o de dios debo mi ruina.")

Que una vez llegué a casa y al llegar veo a mi madre… semi estrangulada. Que no me invento nada. O sea que Leopoldo puede ser tan violento como para estrangular a mi madre… o montar un número de estos. Si eso era terrible… Y mi madre decía "no le pegues", no sé qué, no hagas nada porque él está loco, es muy bueno y no sé qué, no sé cuánto… Es que realmente nadie sabe lo que es vivir con la gracia de un señor que se dedica toda la vida a ser poeta maldito, violento y loco. Esta es una cosa que nadie sabe hasta qué punto es atroz. No puedes hacer nada. No me saquen historias… por dios… llevo 20 años oyendo gente que dice… cuando Leopoldo viene aquí a Madrid o se escapa del sanatorio, son la primera gente que se va a vivir a Chivitavequia pa' no aguantar a Leopoldo. Eso sí, a la hora de soltar "yo soy amigo de Leopoldo María Panero" cuando está lejos o interna'o… todo el mundo habla. Es la típica hipocresía de la típica izquierda hortera y siniestra madrileña. Que digan lo que digan… ¿qué es Madrid? y ¿Qué son los círculos literarios de Madrid? Cuatro tías que no saben escribir un mal poema. Hombre, ¡no me jodas con tanta historia! Están piándolas en un cafecito de tres al cuarto… son unos horteras de mierda, no han sabido escribir nunca en su vida… y están todo el rato piando a base de Leopoldo María Panero. ¡Pues que vayan ellos!  joder, y que dejen de dar la matraca ya… ¡horteras de mierda! Cojones, ¿por qué tengo que ir yo? ¿No habíamos quedado en que la familia no existe? Pues que vayan ellos que tanto les interesa la literatura. A mí no me interesa la literatura, ni la familia, ni ellos. Por este orden. Me interesa mi perro y punto. Y sobrevivir, mal que bien. A mí no me tiene ningún problema… y si no cogeré un día como el crimen de Puerto Urraca… un día me compraré una escopeta… de cañón recortado… y acabaré con las turbias amantes de mi hermano Leopoldo, porque mi hermano Leopoldo es especialista de toda la vida en tener las amantes más feas y más pobres de la historia de España. Siempre salen corriendo y las últimas veces que han llama'o a esta casa les he colga'o del maldito Panero… Es una analfabeta y una idiota y una… tontiloca cállese-la-boca… métase debajo del somier, nada más, que es lo mejor que puede hacer. Es que son… vamos, el concurso Miss Callo año 2000, vamos. La gente más fea que ha pasa'o por una colcha."


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Fragmento citado: