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LOS GRANDES AMORES DE JEAN COCTEAU

CRONOLOGÍA Naturalmente el propósito de esta nota no es el chisme sino iluminar algunos pasajes biográficos del más grande multiartista...

martes, 25 de octubre de 2016

EVA IONESCO (2)

MY LITTLE PRINCESS: OBRA SOBRE LA MAESTRÍA DEL CUERPO



Año: 
2011

Dirección: 
Eva Ionesco

Libreto y Guión: 
Eva Ionesco
Marc Cholodenko,
Philippe Le Guay

Roles protagónicos:
Isabelle Huppert
Anamaría Vartolomei
Denis Lavant
Louis-Do de Lencquesesaing
Jethro Cave

Música:
Bertrand Burgalat


Parecerás un Balthus, le dice Hannah (Isabelle Huppert) a su hija Violette (Anamaria Vartolomei) para indicarle que abra más las piernas y se incline hacia atrás, como desmayada, dejándose caer sobre la silla, vaciando el cabello, en actitud de entrega frente al lente fotográfico. Violette tiene 10 años, 2 más de lo que tenía Eva Ionesco (París, 1965) cuando Irina, su madre, comenzó a experimentar con ella como modelo en 1974. La película se tiene por autobiográfica, de manera que cada frase, cada gesto, está bajo juramento. Y además bajo sospecha.





"Parecerás un Balthus"


Irina Ionesco llevó a cabo con Eva un experimento surreal. La secuencia fotográfica iniciada en 1974 es un relato mudo sobre precocidad sexual, belleza e inocencia. Paralelamente es un relato sobre interiores claroscuros, vampirismo, deseo y vanidad: los ingredientes perfectos para una foto-novela provocativa y canallesca. Su objetivo está en el centro del tabú y afecta al más protegido de los mitos cristiano-occidentales: la infancia y la maternidad. (Ver enlace: http://malafepiedranegra.blogspot.cl/2016/10/eva-ionesco-1.html). Sus referencias no son tanto plásticas como literarias, aunque ya se ha citado a Balthus y se podría agregar el trabajo pionero de los fotógrafos homoeróticos de la escuela italiana concentrados a reescribir la historia del cuerpo masculino infantil y adolescente. A ese juego de imagen y luz se superpone la neo-tradición contracultural francesa alimentada por Sade, Baudelerie, Cocteau, Peyrefitte, Bataille. 

"No me interesa Bataille" le dice Violette-Eva a Hannah-Irina arrojándole de vuelta el libro del autor de Historia del Ojo que la madre le ha recomendado. El trabajo plástico-fotográfico de Irina Ionesco reúne las condiciones para ser despreciado por el orden establecido de manera unánime, concertando la furia ideológica desde ambos costados:

1.- desde el feminismo que ve en la secuencia de la pequeña Eva una consagración de la mujer objeto sexual y una explotación de la imagen de belleza dócil dirigida a complacer el hedonismo "patriarcal". 

2.- desde el conservadurismo pequeño-burgués de raíz judeo cristiana, que ve en las fotos de Irina una profanación de la infancia y un abuso pornográfico del cuerpo femenino.

¿A qué se debe tanto escándalo? 

Hanna-Irina tiene una hipótesis que la niña parece comprender intuitivamente, antes de que la madre se lo explique: fisiofobia. ¿Qué es la fisiofobia? "Es la fobia a la carne. Verás… como la claustrofobia… cuando odias estar encerrada. Hay personas que odian ver la desnudez, la piel humana."

La propia Eva Ionesco en época reciente ha sostenido que el trabajo de su madre con su imagen anterior a los 14 años supone una explotación comercial y un abuso psicológico. Ha demandado a la madre llamando a su trabajo: "inocencia robada". El robo del que habla Eva fue calculado en valores morales contantes y sonantes por un tribunal de París, que ha fallado en favor de la demandante. Admitámoslo sin consideración: Irina fue derrotada por la historia y la sociedad del siglo XXI en su regresión conservadora post-modernista, la ha castigado. Ella, dignamente, con sus 81 años, prevalece a la cacería y se empeña en continuar defendiendo el trabajo de su vida, si bien una orden judicial dispone que "las fotos no podrán ser difundidas sin autorización de la demandante", quien ha sostenido en juicio que las mismas "le avergüenzan".

Visto de este modo, la película de 2011 dirigida por Eva Ionesco parece haber sido programada como un libelo acusatorio. Su trabajo de directora y de guionista involucró poner en exposición el cuerpo y la imagen erótica de la niña actriz Anamaría Vartolomei para recrear las posturas y situaciones que Eva declara como testimonio de su infancia. Curiosamente el fallo judicial reciente ha determinado que las fotos "de ninguna manera pueden justificarse como arte". Es la reedición del fallo contra Las Flores del Mal de Baudelerie. No obstante el discernimiento de Eva a los 8 o 10 o 12 años no parece haber sido muy diferente del que pueda tener ahora la joven Vartolomei para prestarse al rol de su película. El argumento judicial aparece validado contra la libertad de expresión, dando por zanjado ingenuamente un debate que difícilmente podrá cerrarse con un golpe de martillo en un estrado, cual es la eterna contradicción entre el arte y la moral establecida. Extraño modo de avergonzarse de su pasado, el de Eva Ionesco.

Eva Ionesco junto a Martín Loeb en 
"Maladolescenza" (1977)
En "My Little princess" nos informamos de que Irina ya fue recusada en su rol de tutora durante la pubertad de Eva. Es chocante pero razonable, ya que el propio ejercicio creativo y el solipsismo psico-sexual que Irina se inventa a través de Eva implica ese riesgo. Es más: el desafuero legal la condecoran. Recordemos que en la trayectoria de Eva Ionesco bajo la tutela de Irina no sólo fungen las fotografías de las secuencias vampíricas y precozmente eróticas sino que también alcanza a la madre la responsabilidad legal por la participación de Eva a los 12 años en la película bizarra "Maladolescenza" (1977) y en secuencias pseudo-pornográficas del fotógrafo Jacques Bourboulon para la inequívoca revista Playboy. 

Eva Ionesco junto a Laura Wendel en 
"Maladolescenza" (1977)
Irina podría haber ido menos lejos en esta autorización sin obstáculo de su propio proyecto. La película da entender que había estrechez económica tras la decisión de la madre y no omite que Eva estaba consciente del efecto de su imagen: "está lleno de pornografía, pero si se trata de una niña es más interesante", afirma Violette con tono y gesto provocativo. Le está devolviendo a la madre una lección un poco sórdida. Cuando la fotógrafa le pidió a su hija que mantuviera las piernas abiertas en una secuencia, la temprana modelo le inquiere: "Pero no tengo vellos. La gente sabrá que soy pequeña". Lo dice más como una preocupación por su desventaja que como una razón de pudor. La madre despeja toda duda: "Eso es lo espléndido. Como una flor venenosa: eso es la belleza". 


"Reportero: ¿En qué piensas mientras posas?.
Volette-Eva: En lo que me dice mi madre.
Reportero: ¿Y qué te dice ella?
Violette-Eva: Que piense en cosas tristes y que sea muy glamorosa.
Reportero: ¿Y qué es ser muy glamorosa?
Violette-Eva: "Es bello. Es oscuro. Es inaccesible. Es distante."

La fijación por lo oscuro, lo sombrío, lo erótico en colusión con lo gótico, parece venirle a Irina de su propia infancia en Rumania, la cuna de los mitos vampíricos. En las sesiones fotográficas crecerán las uñas de Violette-Eva, así como su esponjado cabello y su palidez bajo los ojos y los labios negros. Concurrirán algunas piezas fúnebres tentadas por la belleza: cráneos, esqueletos, muñecos calvos, torsos acuchillados, pieles de tigre.

Jethro Cave
Un poco después de intuir la pérdida de inocencia será la propia tentación de perderla la que llame a no desertar a una confundida Eva (talvez mucho menos en la ficción que en la realidad) cuando la madre la invite a un viaje a Londres para hacer sesiones fotográficas junto al irresistible Mr. Updike (representado por Jethro Cave) que vive rodeado de íconos mistéricos junto a 2 asistentes que tocan música mientras él contempla el amanecer en un ambiente de ensueño. Esta película es la historia de una relación disfuncional con la madre pero es también el registro del despertar sexual de una niña demasiado estimulada por su inteligencia y su esteticismo. El andrógino homónimo del autor de la saga del Conejo veloz será el iniciador de Violette-Eva en otras artes y otros ritos. El personaje queda en la nebulosa biográfica. El guión dice que lo lamenta durante las sesiones, pero demasiado tarde, después de otras sesiones privadas en el césped y en los salones de la mansión de Updike. Si los sueños húmedos de opio y besos de lengua tienen parecido, acá serán la misma cosa.

En "My Little princess" la tensión y el equilibrio del relato no decaen jamás, pero se intuye un ardid exagerado. Tengamos presente que hace no más de un año el también joven actor y modelo Lukas Ionesco, hijo de Eva, nieto de Irina, ha declarado que Larry Clark se sobrepasó en sus atribuciones de director durante la filmación de "The smell of us". Se refiere a la escena donde el propio director representa a un cliente sexual del personaje Mathias -representado por Ionesco- y lame sus pies voluptuosamente. ¿Para qué interesarse en el cine de Larry Clark sin involucrarse en estos excesos? (Ver el enlace http://malafepiedranegra.blogspot.cl/2016/09/el-cine-de-larry-clark-es-siempre-mas.html). ¿Será un rasgo del perfil psicológico de los Ionesco vivir entre el modelaje preciosista-narcisista, la experimentación corporal y la victimización post-resolutiva? Por cierto, nosotros absolvemos por completo al director y fotógrafo de Tulsa. Incluso consideramos que no lamer los pies de Lukas Ionesco y por añadidura simbolista los de Eva e Irina, habría sido el verdadero crimen.

Tal parece que el consentimiento de los menores es la facultad que tienen de arrepentirse -por el sentimiento de culpa que otros le infundieron o por simple desistimiento- de algo que hicieron a conciencia, y luego culpar a otro, con relevancia. El paso a la edad adulta es perder esa facultad y en adelante tener que arrepentirse en balde, con sentimiento de culpa y afán de revancha jurídicamente irrelevante.

Hay otro relato paralelo: Hanna-Irina está repoblando el mundo con sus fantasías o al revés. Está rompiendo estéticamente el odioso discurso de clases: "convierto a chicas del montón en diosas". ¿Cómo se puede vivir después de eso en un mundo donde la belleza fracasa y la mediocridad -la ordinariez, digamos- es la nueva ideología gobernante?

Un matiz de significación incalculable aparece hacia el final, con la intervención del propio Lukas Ionesco en el papel de un muchacho transeúnte al que Violette-Eva sigue y seduce en unos pasadizos durante una fantasía de sonambulismo erótico y reptante después del colegio (el mito de la serpiente cristalizado en su nombre real: Eva, consumado en una escalera de edificio donde ella se arrastra olfateando con los ojos cerrados el rastro del ser deseado). El que aparezca el joven ícono, tan asombrosamente parecido a la madre, en situación erótica con la niña-Eva personaje, no puede dejar de contener un simbolismo incestuoso. Antes ya se ha revelado una dimensión de esta especie en una conversación con Hanna-Irina: su madre es su propia hermana y su padre es su propio abuelo. La provocación visual y sexual de Irina se proyecta en Eva y se devuelve a Lukas, el muchacho callejero. Las fotografías pasan a recodificarse con la actualidad y las generaciones Ionesco pasan a ser el autor-pseudónimo de una obra colectiva que aún no deja de escribirse.

"La película está llena de contradicciones. No me gusta el mundo barroco de las fotos de mi madre, que nunca logró escapar de la era barroca, ya sea en su forma de vestir, su forma literaria y pictórica o incluso con su vestuario retro-victoriano. Pero no niego que estéticamente es un elemento interesante." 

(Eva Ionesco, entrevista para Paquita Paquín, 2011)

"My Little princess" es una película estética y narrativamente irreprochable. Su recreación de época, vestuario y ambientación es excepcional, al igual que su realización dramática, con dos actrices protagónicas en su apogeo. Por momentos estamos frente a una Isabelle Huppert posesionada de su personaje a un nivel que rompe toda frontera entre realidad y fantasía. La secuencia del berrinche (pataleta) de Violette, su amago de suicidio en el balcón y la conversación "telefónica" con envases de yogurt es de antología.

Nosotros festejamos y adoramos el arte visual de Eva Ionesco, el de su madre, el de su hijo y el de sus cuerpos y Espíritus Santos. Y desde el punto de vista del arte, dejamos sin efecto la resolución del alto Tribunal de París, absolvemos a Irina, y condenamos en costas a la historia.




































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Descargar la película "My little princess" con subtítulos en español, 
buena resolución, desde sitio seguro:



domingo, 23 de octubre de 2016

EVA IONESCO (1)

ICONOGRAFIA DE LAS SECUENCIAS 1974-1984



"Je ne conçois l'érotisme qu'à travers une dimension métaphysique. J'aime l'excès, l'onirisme, l'insolite. Aussi, je fais mienne cette phrase de Baudelaire : "Dans l'art, il n'y a que le bizarre qui soit beau". Je n'éprouve de besoin que de femmes pour interprètes de mes rôles et d'une petite fille, ma fille Eva. La nuit seule est propice aux prises de vue de mon théâtre et les lieux sont toujours clos, je les veux parfumés de mystères, de ténèbres et de voies lactées."


"No puedo concebir el erotismo sino a través de una dimensión metafísica. Me gusta el exceso, los sueños, la inusual. Además, estoy de acuerdo con Baudelaire: "En el arte, una que otra belleza debe ser desagradable." No siento que las mujeres puedan ser intérpretes de mis funciones y de mi hija Eva. Sólo la noche es propicia para la toma de fotografías de mi teatro y poder llegar hasta lugares que están todavía cerrados: quiero misterio, perfumes, oscuridad y vías lácteas."



Irina Ionesco













by Pierre & Gilles

by .Jacques Bourboulon

by .Jacques Bourboulon

by .Jacques Bourboulon

by .Jacques Bourboulon


















Eva e Irina, 1976

Irina Ionesco en la actualidad









Todas las fotos son obra de Irina Ionesco con Eva Ionesco como modelo-personaje, especialmente en sesiones de 1974. Las que no corresponden a esta secuencia se indican con su autor.



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Descargar "My Little Princess" (2011), Eva Ionesco directora; 
original francés; subtitulada y sincronizada al español: