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LOS GRANDES AMORES DE JEAN COCTEAU

CRONOLOGÍA Naturalmente el propósito de esta nota no es el chisme sino iluminar algunos pasajes biográficos del más grande multiartista...

martes, 13 de diciembre de 2016

DESEMPOLVAR UN VIEJÍSIMO POEMA

No conservo el original, pero creo haberlo escrito hacia 1987 o mediados del '88. No es un tango técnicamente ya que la poesía apropiada para este género es más bien métrica y rimada. Pero predomina el verso agudo, con el que cierra de manera percutida, me parece. Cuando ordené los poemas de mi primera publicación, recién en 1994, bajo el título "Cuadernos de Emergencia" (ese libro de páginas negras), este poema ya era uno de los más antiguos. La idea de "la gente" respondía a una percepción política del momento, especialmente bajo los primeros atisbos democráticos hacia el final del régimen militar, donde los grupos alternativos usaban la consigna "gana la gente". Sin embargo el énfasis desolado e individualista del texto creo que prevalece, bajo una idea fija de insatisfacción que fue el hilo conductor de los poemas de ese conjunto. Mi expresión cambió muchísimo con posterioridad. Ahora veo los textos de ese período casi con la distancia de leer a otra persona. Pero aún ahora, con esa brecha, vuelvo a esos poemas de sintaxis quebrada e imágenes ansiosas, cuando necesito recuperar el pulso, especialmente cuando el pensamiento se subordina demasiado a lo racional y a la pérdida de ilusión a la que la madurez nos va condenando, a la cual no se resignan los poemas de juventud, en cualquier época y lugar del mundo.


















TANGO DE LA TARDE



Pasa la tarde por las calles de trasvida
pasa la calle por el silencio sin dirección
de la tarde anterior fagocitada en peso
Pasa la tarde pero queda lo creíble
La real sobre la sin consecuencia
conelespacioretenido
sin sucesión
la tarde consigo con cueros
desaparecidos en brevedades violentas
con murmullo fresco y cine para uno
con olor de atardecer telúrico
de religión moribunda en el olor a orto
la ermitaña con duendes
perdidos lejos de su cuento con campanas-mosca
doblando en la ropa cubierta de pelos

Veinte años no serán nada
pero una tarde es insoportable
Violento es el que ama el abandono
y sin embargo la mancha la mancha es cardinal

Cuelga la tarde legañosa
como un bálano con marcas de tejido
en su estuche de tarde en la mañana
a todas horas
la tarde vertical con el dorso dibujado
sin encuentros de agasajo sin novela
en el cogote las tardes de la gente
sin circo donde trabajar




jueves, 8 de diciembre de 2016

POEMAS DE BATALLA

TODO PASÓ TAN RÁPIDO
(de Índex, Ed. Etcétera,Concepción, 2015



Tampico, 4 de junio de 2013; la asociación criminal Cártel del Golfo atrapa y ejecuta por decapitación a un muchacho proveniente de Honduras al que atribuyó colaboración con un cártel adversario. La ejecución por medio de un machete se llevó a cabo en no más de 2 minutos. Los captores registraron un video con la secuencia del interrogatorio seguido del crimen. La víctima, según su propia identificación, tenía 15 años.

(Agencia Narconoticias).














Donde nací las balas zumban mientras se afirma el esfínter
y las primeras palabras son una bala pegada en el muro
parecida a marcas de cuchillo en el umbral
para registrar el crecimiento, los bordes de la cabeza
que alguien después querrá cortar, o la rigidez del pequeño falo
que no servirá de mucho aunque durante su elongación
logrará privar de forma a algunos fantasmas.
Donde yo nací la sangre se devuelve por los caños
y aparece en los manteles transfigurada en vino sin mediar milagros.
La sangre de la menarquía se confunde con un remoto sacrificio
y fragmentos humanos pueden aparecer debajo de la cama,
trozos de palabras en un idioma cercenado,
tirado al piso como un cadáver ridículamente exquisito,
o una selva lujuriosa metida en los zapatos
y unos cuántos mosquitos fosilizados debajo del prepucio.
Todo pasó tan rápido entre la cuna y la iglesia,
entre la iglesia y la primaria donde vi muchos cuerpos
desnudos por muerte, por sueño o por vicio
parecido al momento en que los mayas pasaron del templo
a la hoja afilada de la luna, que entre la gula y la lujuria no distingue
con tal de que la sangre no deje de mover la rueda
y los toltecas imperiales cortaron los cuellos y carótidas de los quichés
casi sin aviso, dejándose caer con redes y cepos
por la noche, por los chozas, simulándose raíces o serpientes
con la misma prontitud que se asalta para penetrar todo orificio
siempre abierto a la violencia de los vientos
venidos de todas direcciones, y multiplicar la carne para los altares
de los sacrificios exigidos por la Señora de Mictlán
y las fosas abiertas siempre listas para recibir los despojos
y las raíces y las sierpes siempre listas para recibir la misma sangre
que se da la vuelta y reaparece llamando en las nuevas emboscadas.
Todo fue tan rápido que no vi el filo, no vi el aura del dolor,
tan rápido el reguero de carne hecha añicos
entre Porfirio y Emiliano, un millón de castigados por faltas no sabidas,
por la resaca del morbo que rompe las vías de acceso
y mata, preña, ensucia, lacera o pinta el asco en los muros
sin derecho a réplica: te asalta, te sorprende, te seduce,
te conquista, te apasiona, te complace. Y así los aztecas
cazaron y hozaron sobre los quichés y España luego
dejó caer su bendición de acero sobre los aztecas
y todo fue veloz como si un acopio de muñecos desmembrados
tapara la luz del sol y no alcanzara la vista hasta sus bordes,
veloz hachazo, corte experto
en la espina dorsal donde se da vuelta a la llave y no hay retorno.
Sicarios mataron hoy a sus opuestos y murieron mañana
y no alcanzaron a saber por qué peleaban pero antes succionaron
unos cuántos cientos de cuerpos en la fosa, similar a un desagüe
destapado con bichos caídos o absorbidos por el remolino del embudo.
Todo fue tan rápido como el día en que supe que si frotaba ese dedo
oculto en la entrepierna se pondría duro y lo estrené mal, tan rápido
con mis amigos y alguna flor incauta brotada de la escoria y luego regular
con compañero equis o hembra de una especie parecida
pero con una voz de miedo más agudo, y me enseñaron a morir
en pocos segundos por obra de un dios
que el deseo sacó de entre las sombras
de los húmedos manglares y forestas paleolíticas
donde es más fácil abrir y sellar la memoria
para devolver desde adentro del misterio esa semilla líquida e hirviente
hacia la tierra, que es el único paradero seguro.
Y en el amor recibí una luz quemante, el único chispazo
que recuerdo en el grito ahogado del placer, idéntico a una hoja
entrando por el cuello, tocando la aorta o la yugular en que se afirma
una precaria pero efectiva comprensión del edificio del asco
que sostiene al mundo, así tan rápido, tan repentino,
tan poca cosa como pueden ser 15 años
y ninguna definición preparada para contenerlo,
como las cruces de Cristo sobre el Teocalli
y las del Teocalli sobre el templo mayor de Palenque
y los cuchillos del Estado sobre las reparticiones,
los zapatistas contra los maderistas, los niños contra los viejos,
los viejos contra sus propios huesos y Tlatelolco acoplándose tan rápido
y Ayotzinapa encima de Tlatelolco costra sobre costra,
carteles sobre carteles sobre las ruinas de las ruinas
tan rápidas una sobre otra como las capas de mis míseros recuerdos
o mis ropas en crecimiento descontrolado
entre las babas de la infancia y los espasmos de la pubertad
casi sin aviso, sin friso, sin dintel, tan rápido,
la erección del sometimiento en medio del batallón
cuando alcanzo apenas a ver un rifle, un machete, un escalpelo
y todavía creo que he gritado cuando es precoz mi último derrame
y veo que el pre-seminal es también pre-mortal
y la mitad de mi cabeza aún me suministra oxígeno para olfatear la tierra
que mi rostro escarba mientras oteo de soslayo
mi cabeza separada de mi cuerpo
por un negocio que hacía mi madre para protegernos
con unos tipos verde camuflaje que llegaron tan rápido
y yo sin darme cuenta estaba en el centro de la piedra negra
donde Teotihuacán exige movimientos bruscos
y aún era miedo y un sabor maligno cuando fue oscuridad
que me mojaba debajo del ombligo y luego adentro
tan rápido que cuando pude entenderlo ya no permanecía.


ph: inconnue

















ELCIO

(Autocensurado de MALAS COSTUMBRES, 2013. 
Pertenece a Index 2016)


Él soñaba ser héroe de una guerrilla festiva.
A los 16 años no hay tiempo para el paso del tiempo.
Corrían los 80, el último pasadizo
antes de caminar sobre la carroña de la historia.
Un aire de realeza en decadencia
le daba a su nariz una llegada espiritual
hasta circunstancias que merecían ser carnales.
Un tic de principado en el exilio de suburbios
volvía o salía de su boca burilada
no menos que un pichón que se estrella contra un vidrio.
El jeans mal recortado hasta la rodilla
y sin prenda debajo, se desplazaba
como si estuviese en la selva librando desnudo una batalla.
Solía orinar en cualquier sitio
en un acto de generosidad hacia el mundo.
Siempre murmuraba una canción
que causaba inhabilidades para la vida cotidiana.
Se acostaba con todos menos conmigo:
en los parques, en las casas de seguridad clandestinas,
bajo los sauces del río, en los sitios eriazos
y entre los murallones ruinosos que dejó el terremoto.
A los 16 no hay tiempo para precauciones.
Él soñaba con la selva de aguas tibias
y olor a sexo salvaje de todas las criaturas.
Su deseo se cumplió, fue transferido
a cantar la Internacional a los trópicos ecuatoriales
donde hacen bacanales los niños violentos.
Es una obviedad morir
cuando el deseo conquista espesas latitudes
donde es difícil distinguir entre el alma y los insectos.
Algún pantano se tragó esos glúteos y ese nombre suyo
incomprensiblemente etruscos, destinados
a una cinta de Pasolini, a una foto de Von Pluschow
o a las cortes imperiales de Pompeyo
pero caídos por error en un siglo y en un barrio de tercera.
Alguien habló después de disciplina
porque era mejor cebar a las hormigas en la selva
que ceder a la viciosa tentación capitalista.
Todos olvidaron a Elcio, menos yo,
aunque se acostaba con todos, menos conmigo.

Franja de Gaza, 2014, ph: inconnue

INDIVIDUALISMO
(Inédito, diciembre 2016)


Un hombre flotando en una balsa
con toda la liquidez de la muerte por delante,
es un acto perfectamente autorreferencial,
en extremo egomaníaco.
Los tiburones que rodean al agonizante,
por oposición,
son un acto oceánicamente pluralista.

Un preso de la cárcel de El Morro
llamado Reinaldo Arenas
concentrando en sus costillas y en su pelvis
toda la solidez de la punta de fierro de las botas
es un acto esencialmente egoísta.

Los 8.000 fusilados del Che
-una eficiente y sistemática máquina de matar-
cada uno por separado,
teniendo la desfachatez de morirse
con su propio cuerpo y de su propia muerte,
cada uno a solas frente al pelotón,
es un epítome de exacerbado egocentrismo.

Un muchacho cubano que cae
en Angola o Mozambique,
en medio de la selva internacionalista,
que recuerda por unos pocos segundos
el beso de una de sus novias,
el rostro de su mejor amigo,
el sabor de su fruta favorita
y luego toma toda la muerte para él solo
y se la queda,
es un acto sumamente egocéntrico.
La nube de buitres en vuelo rasante,
en cálculo motor, en rapaz dogma
sobre el cadavre exquis, por oposición,
es una acción eólica, airadamente pluralista


Manifestación en Venezuela, 2013

(Tania Bruguera, performance; Cuba)