sábado, 22 de diciembre de 2012

Difusión de Jean Cocteau, descargas imprescindibles.



Jean Cocteau es inagotable. Entre sus muchas aristas tiene la rareza de haber realizado una experiencia de conciencia expandida a través de una terapia de desintoxicación y no al revés como se está acostumbrado a ver. No desde la percepción alterada por el consumo de estimulantes psicotrópicos sino por la abstinencia de ellos. Ese viaje exploratorio lo registra en Opio, textos y dibujos. Nadie sabe bien qué sea ese libro. Eso lo hace portador de una magia particular: la revelación de lo que no debiera estar allí, lo inesperado por descolocado. Es un libro desubicado, es decir, un libro lleno de potencia significante. El prólogo de la edición más célebre a cargo de Ramón Gómez de la Serna me parece una lamentable digresión egocéntrica, con algunos aciertos expresivos y un encabezado imposible de no compartir: "Para entender el arte contemporáneo hay que iluminar hasta la transparencia la personalidad de Jean Cocteau". A esa versión acompaño en otro enlace el prólogo de Mauricio Wacquez, que sí vale la pena en lo que deba tener: una conversación amigable e inteligente sobre el libro que se anuncia.



link 1, Opio:

http://www.mediafire.com/?gkoa3wu4n827mka














link 2, prólogo de M. Wacquez:

http://www.mediafire.com/?7wsgh5ib4qaegyb



















En la biografía de Cocteau es insoslayable la aparición del poeta niño Raymon Radiguet. Es para Cocteau lo que Rimbaud fue para Verlaine, salvo que el propio Radiguet no llegó a ser tanto para la historia de la literatura. Sin embargo es una referencia inquietante, un perfil extraño de ser humano, un creador porfiado, un adolescente atrevido, poderosamente sexual como debe ser todo espíritu selecto en sincronía con su cuerpo. Radiguet murió a los 20 años y convivió durante 5 con Cocteau. A su muerte deja al maestro convertido en un viudo doliente que sólo encuentra refugio en el aturdimiento semi lúcido del opio. A Radiguet se le sabe célebre por "El diablo en el cuerpo" y otro libro póstumo. Sus poemas gozan de menos atención. Acá comparto una edición más que presentable, si bien queda el beneficio de la duda en relación a los originales en francés, de difícil acceso.



Link 3, Poemas de R. Radiguet:

http://www.mediafire.com/?2bppy1kabw97kqa


















Respecto a "El Libro blanco" el propio Cocteau se encargó de convertirlo en leyenda. Varias ediciones anónimas, guiños inconfundibles que le atribuyeron su propiedad autoral desde el primer momento, no obstante irse convirtiendo en una especie de hijo no reconocido. Detrás de ese ardid de inventiva encubierta yacía como pivote la verdadera filiación de ese libro en relación a su autor, la obra que mejor lo define, que recorre su vida, su cuerpo, su conciencia y su identidad sexual como un todo. Enriquecido con 17 dibujos del autor, es el relato de una vida en la etapa adánica de la infancia que hace concierto accidentado con otras vidas en tensión de provocaciones, deseos, iluminaciones recíprocas y pasmos latentes, al punto de inminentes colapsos. Todos sabemos que hay colapsos estériles y otros fecundos. Lo que hace maravilloso este libro entre otras varias cosas, es que aquí se relatan episodios de ambas especies. Es un libro que, amén de los infatigables buscadores de literatura queer, debiera interesar a cualquiera que busque un libro orgánico, donde su perfección es analógica a su belleza desquiciada como un poliedro de raro carbunclo. Que hable el libro sin más ruido.



Link 4, El Libro Blanco, J. Cocteau:

http://www.mediafire.com/?iw9gnxiv4aoz9u3











Mis 3 dibujos favoritos extraídos de El Libro Blanco:












Otras fotografías de Jean Cocteau:


















De su extensa obra como artista visual:
















Sería una acumulación perfecta si a esta entrada pudiera agregar el pdf con "Los niños Terribles" de Jean Cocteu, libro que junto a Opio y Libro Blanco forman la triada perfecta de los libros inclasificables y sorprendentes, si bien también existe la módica costumbre de llamarlos nouvelle. El caso es que este documento aún no está disponible pero hay esperanza. En su defecto y en compensación con creces se acompaña un enlace a la obertura de la ópera que hiciera Philip Glass, talvez el mayor compositor de música clásica contemporánea, con el título y el argumento de Les Enfant Terribles. El libreto fue escrito por el propio Glass y tiene en su diseño musical la incitante originalidad de estar compuesta para 3 pianos como único acompañamiento a las voces de los 4 personajes líricos.



Quien conozca algo de Jean Cocteau o quien quiera saber, ya sabe o no tardará en averiguar que toda su multifacética obra dialoga entre sí y se ilumina en juegos simbólicos de correspondencias. Así es que su filmografía expresa por otros cauces los caminos propuestos en los libros y dibujos, en particular en lo referido a las texturas corporales y la experiencia de vida como provocación creativa permanente, la obsesión de la figura del héroe y la maldición de la inconformidad y la persecución que hace del personaje un ser siempre acechado. Son imperdibles sus películas "La sangre de un poeta" (1) y "Orfeo" (2):

1:


2:


viernes, 21 de diciembre de 2012

Dibujos de Jean Cocteau




 La falta de compostura es la marca del héroe.


J. C.




Faunos de ojear, barbillas de trabarse
en ceremonia de ondulaciones,
la línea achurada es la que detenta el poder
y tiene el conocimiento, la ruda alteridad
o el imposible no
del que lo hace con la boina puesta,
apenas definidas las caras en descaros
de borradores que continúan sábanas
y miradas oblicuas de gamberro
montados entre el chivo y el antílope,
oros de placer y genio derrochados sobre copas
y embozos de altares en que ofician
la transubstanciación del semen:
tomad y bebed todos de él
antes quel porte cínicamente principesco
y el papel seda o piel se aje en duelos,
el santo y el granuja en precoz acoplamiento,
resolución instantánea de la floración
            desproporcionadamente eréctil
no obstante la voluptuosidad
                        es algo de lo que uso poco, sabe?;

la madurez avanzada en esencia de impunidad
-otro modo de nombrar a la inocencia-
y el severo discernimiento adolescente
en colisión de formas

soportando el peso de no todos los secretos.


















© Leonidas Rubio
2012



miércoles, 12 de diciembre de 2012

AL DIA CON STRAVINSKY




 
J. Pollock


Mi viejo Stravinsky es un tiburón que ahora pretende cantar como un ruiseñor.

J. Cocteau


Al día con el señor de nariz grande
y su matemática fucsia, su pincel dodecafónico;
con el adobe mal guisado;
con la alfombra sucia de síncopas mal regadas.

Al día con la tela salpicada a lo Pollock de rebote,
de buhardilla fotocopiada con desasosiego borroso;
con el cordel mosqueado;
con la mandrágora de macetero;
con la histeria rock-pop-folclorizada;
con los conejos gatopardos;

con las llamadas de número desconocido
pidiendo sexo urgente a altas horas de la noche;
al día con los tenores de ducha larga;
con los caudillos de cantina, los Robespierre de feria,
los Danton de biblioteca o remolienda;

al día con los santones inocentes,
con los versos de capitán pedo o de marinero empolvado;
el día con los piratas tecno;
al día con los neologistas tribunicios, creadores de los hits:
“lidereza”, “empoderamiento”, “femicidio”
y otros coas para bailar y mascar chicle al mismo tiempo;

al día con el tango japonés,
el jazz de bolsillo, el manierismo de baño público,
los monaguillos de a 5 mil la hora
y el mester de juglaría de transporte colectivo;

al día con la primavera consagrada que embobó a Carpentier
parecida a un duelo de gatos en celo
si bien un cosquilleo de desintoxicación parece recorrerla
o abstinencia sexual sintomática a un tempo que
                                                            ni el dulce Jean sospecharía*.

Al igual que los restos de un naufragio
el desorden es un asunto demasiado profundo
para dejarlo en manos de aventureros.

 

* Otra de Cocteau: La Consagración de la Primavera orquesta una desintoxicación con una exactitud escrupulosa de la que no sospecha ni Stravinsky. (Opio)



© Leonidas Rubio
2012




viernes, 7 de diciembre de 2012

PALABRA EMPEÑADA (Arte poética)




(En PIEDRA NEGRA, Mosquito ED. 2009, incluí este texto que, si mal no recuerdo, fue una ligera réplica al poema "Todo encaja con todo armoniosamente" de Hernán Miranda C. No tengo especial entusiasmo por ninguno de ambos textos, pero asumo que de muchas formas, éste me explica. Y como leí por ahí que alguien declaraba obsoletas y anacrónicas las "arte-poéticas", mayor razón para reponerlo.)

explosión de súper novas
 

1



La línea de la sábana no concuerda con la almohada.

La línea del amor no entronca con la línea de la vida.

El hueso húmero no engarza exacto con la tibia

ni el lóbulo de la oreja con la música

ni el pie con los bordes de la huella.

El pensamiento cuadra a duras penas en las voces.





2





Las manchas del tigre no se continúan entre sí

ni el cuerpo con su sombra. La ventana no calza en su marco

(hubo que cerrarla a patadas). Una mano

no tiene proporción con otra que la estrecha: se resignan.

Una arruga nunca iguala a otra.

¿Habrá dos espejos esperando igual fractura?

Un ojo es desigual a la cuenca de sus dones; la voz de un hombre

no es la misma durante un mismo día. La cicatriz no corresponde

con la forma de la herida, ni la grieta de la tierra

con la semilla que brota

ni con la que se pudre.





3



Diminutos cataclismos organizan

la entrada de los vientos en la figura exacta,

los bronces y los arcos en el compás propicio.

Para compensar una cascada con un sorbo de café

ha debido tallarse un barranco.

El número Pi es un cuento para dormir a los niños.



4



Se escribe para que todo corresponda.



j. miró; el bello pájaro...


© Leonidas Rubio
2012




martes, 4 de diciembre de 2012

OLVIDARÁS EL VIAJE DE TANTO REPETIRLO

(Cuánto y por qué me ha marcado la poesía en movimiento de DEAD MAN, de Jim Jarmusch, es cosa que no sabría explicar en pocas e interesantes palabras. Sólo decir que me cautivó desde la primera escena, en la primera de las ya innumerables veces que la he visto. Vuelvo a ella como se vuelve a un libro o a una música y es obvio que, con la complicidad de Blake y Neil Young, lo es a un mismo tiempo. La vi en VHS con pésimo audio casi el año de su estreno (1995) y desde entonces a esta fecha he venido hilvanando un poema extenso del que conozco y doy a conocer 4 secciones hasta ahora. La primera se publicó en PIEDRA NEGRA el 2010. De los borradores que han quedado en el camino sólo he admitido evocaciones tangenciales que nutran mi propio viaje siempre pendiente, que no algunas predecibles parodias del relato. Si no aprovecha, "piensen en el cántico" {Gonzalo dixit}. Un día de estos aparcará la balsa.)







1


No es conveniente ir de viaje si eres un hombre muerto.

H. Michaux



si recibes un nombre
y duermes en la furia
si duermes en el ruido
te agitará el silencio
te agitará la paz
si duermes en la sangre
si duermes en el fuego
si duermes en la muerte
te despertará la luz negra
te despertará la ceniza
sobre los ojos
te despertará el tatuaje
sobre la piel en blanco
si duermes en las visiones
te despertará la ceguera
como la danza de las nubes
cuando la corriente del suelo
te arrastraba sin moverse
y el tiempo te olvidaba
y te olvidaba el alba
para flotar en la noche
si duermes en el agua
en el viaje más largo
si has olvidado tu voz
y recibes un nombre



2

Mi nombre es:
El Que Habla Muy Fuerte Y No Dice Nada


Dead Man, 00':48''; J. Jarmusch


 Tu vida no va más. Tu mundo no va más.
Nadie es una buena palabra para un nombre.
No isla, no cuerpo, no tiempo. Un sólo rayo te pertenece:
derrame de luz por bordes de una copa emponzoñada.
Una sola noche te habrá de salvar. Deberás elegirla.
Nadie, con ese nombre quizá tengas más suerte:
puente de agua, flujo que se filtra por fisuras de soledad,
el río es tu resistencia. Como decir espacio
en primera persona, suelo-cielo en movimiento.
Ulises no lo hubiera hecho mejor. Sin punto de retorno
no existe el padre que calló, el filo que no pudo,
el lecho en que dos bestias parecieron humanos.
Sólo la guitarra de eléctrica crudeza
                                   hubiera dado abasto en el ahogo
porque no olvida que la anchura
                                               no es más que un nudo abierto.

Un niño besa su espejo y se lo bebe. Ya no envejecerá.
Del otro lado de la lluvia alguien recorre pasillos en ruinas,
vestido a jirones dicta mudos decretos, garabatea en el polvo
un testamento para expatriados de la tribu.
Marchan junto a él los gestos del tótem,
se dejan llamar los retratos resecos.
Es la contraseña, tu pasado no va más.
El tiempo es una amenaza burlada en las ondas de la orilla
como decir rostro en segunda persona.
El río no va más: Nadie también es mi nombre.





3



Conduce tu carro y tu arado
sobre los huesos de los muertos.

W. Blake

Buscas una isla donde morir inocente,
con la presencia repartida en distintas soledades,
anillado por edades que mutan en rostros y reflejos
como la luna frente al loco que la mira y se salva
o la crisálida que escapa a su inmovilidad
con un cuerpo destinado al estallido.

Te han hablado de un sitio más allá de la aurora
donde cabe la fortuna bajo la forma dúctil
de una canción mal urdida o un racimo de sol rojo
o pupilas de semilla. Te han hablado de un emplazamiento
para beberse todo el mar y todo el cielo
y quedar ileso de ambos, sin responder
al llamado de astros ni de hombres.
Mereces ese enclave, perdedor, ahora quel oráculo
es favorable a otros y los dioses de tu ancestro
deben probar por sí mismos su dominio
en templos vacíos, en torneos mudos,
entre columnas incapaces de dar sombra.

Buscas una isla donde no debas hablar.
El plazo de los argumentos está poblado de desconocidos.
Has aprendido tu nombre oyendo cada elemento
vencido en pieles y pequeños abismos.
Terminarás por dormir en un suelo
reverdecido a la fuerza, sobrepuesto al yermo,
linde que no extienda la amenaza del futuro.
Nadie es buen nombre para estar a salvo.

 



4



Algunos nacen en el dulce encanto;
algunos nacen en la noche eterna.

W. Blake
Xebeche ya no viene.
No llega ya el olor a crines mojadas
de su pardo manchado, mestizo como él, indeseado,
de sombra renegada a paso lerdo.
No llega el olor humedecido de sereno
de su atuendo hecho de plumas de avutarda o pavo del monte;
no llega el olor de su cobertor de pellejo de oso o de marmota
percudido de humo de fogones con leña verde, tabaco y peyote;
no lo anuncian
                                    porque ya los aromas no anuncian nada.

No viene Xebeche con lentes y sombrero robados
o el rifle arrebatado al mercenario que seguía su pista;
no viene a dar su discurso de bastardo en lengua absoluca;
su cantinela sobre la formación del fuego y las piedras
absurda y necesaria como todos los mitos;
no viene a balbucear su letanía de sílabas
parecidas al quejido del sexo
o de ver a los dioses, que es lo mismo;
no viene con su morbidez de indio sin leyenda
porque ya no hay batallas que librar,
ya no hay pradera en qué asentarse,
no hay isla de los héroes adonde llegar después de una buena guerra;
sólo hay mundo bajo escombros del mundo,
sólo la cáscara de una pintura reseca donde rascar retazos de realidad;
nómades entre un nombre y otro,
entre una tribu y otra,
entre un río y otro
por huellas que no nos reconocen.
Ya no viene Xebeche a alternar la inutilidad de presagios
de días cada vez peores.

No es que haya muerto, porque no tiene ese derecho.

Es porque estamos apestados.







Neil Young, Dead man guitar solo nº 5:



© Leonidas Rubio
2012

viernes, 23 de noviembre de 2012

TEOREMA RASGUÑADO EN UNA LÁPIDA


F. García Lorca (1898-1936)
R. De Maeztu (1875-1936)


 

















Juro que una saeta puede transformar la historia.
Por probarlo, pongamos el caso de que alguien llamado Federico
está al piano cuando vienen a buscarlo
para un fusilamiento que talvez desea: el suyo.
Después, alguien llamado Ramiro está en una plegaria
cuando llegan a buscarlo para su fusilamiento: otro. 
Ambos son más viejos a diario en sus retratos
y sin embargo podrían probar que el amado de los Dioses muere joven.
Ambos tienen libertad: el piano, la plegaria.
Ambos escogen no tenerla: la plegaria, el piano.
Ese día irán del peine a la aceituna
en menesteres de esquelas que no serán enviadas,
habrán de respirar en la zozobras de siestas y quimera,
saldrá uno con Joaquim, con Rafael el otro,
la misma amistad en dos escenas: única charla.
Luego habrá un obituario en Granada y otro en Aravaca.
Uno tendrá la memoria bulliciosa
de un cascabel trasnochado en bulerías
o un ragtime vicioso. El otro
tendrá un silencio empedernido: otra memoria.
Habrá dos lápidas con un mismo año,
dos apellidos en una moneda: Maeztu, García.
Comodidad vesánica a contrapelo de las tareas diurnas,
un epitafio sólo es posible en el imperio de negarse: un deseo imperioso.
Un mensaje a la muerte es asfixia, brocal sin pozo, página que se lee por debajo
como el odio de dos enemigos que no se conocieron.
La muerte se lee en el espejo empavonado por un hálito al azar: el último;
recibe atributos eligiendo sus contrarios: injusta, cruel, insidiosa, absurda.
Y la moneda sigue girando en el aire
antes de caer con un veredicto que hermanará a dos muertos,
dos extraños atados por el odio.
Algo erótico ronda en los epitafios: afirmación retenida en el clímax,
instinto sometido por rabia o por placer
como el amante que se niega al abandono.
Yo por mi parte
a ratos inauguro mi propia secta de vivos y de muertos
rindiendo honor a los fundadores-de-cualquier-cosa
mientras no presuman de buena conciencia: la más sucia.
Sencillo e imposible: con banderas no se juega.
Un poeta, el más explotado de todos,
sólo puede aspirar al fuego cruzado de las consagraciones.
A mí me habrían fusilado gustosos los dos bandos
en 1936
y ni siquiera podría pedir mi engañifa predilecta
como inscripción para un sepulcro de dos caras.





(Piedra Negra, 2009)
© Leonidas Rubio
2012