sábado, 4 de octubre de 2014

LOS "CHAPEROS" DE DENNIS COOPER


Chaperos está escrito en una trama de idiolectos virtuales. Su espacio de desarrollo son los departamentos sub-urbanos donde la vida privada es peligrosa, pero su foco de emisión no está en la calle sino en el ciber espacio. Su tensión procede de un ritmo inverso al de la novela urbana moderna, donde el individuo es amenazado por el espacio público y se salva en su esfera de intimidad. En Chaperos es lo opuesto. Todo lo más abyecto de los impulsos humanos surge en el espacio privado, donde el abuso de alcohol, sustancias, violencia sexual, sado-masoquismo o instintos asesinos son llevados desde lo inimaginable hasta el plano de lo cotidiano. Verdaderamente se puede perder la vida en los encuentros de placer pactado, con la garantía de las puertas cerradas y la connivencia que da el miedo y la urgencia.

La trama de Chaperos se articula en torno a la marginalidad homosexual, la prostitución juvenil y el ciber enganche para sexo convenido entre adultos y menores. Brad, el protagonista, es un chico de existencia no menos virtual que los registros que dan cuenta de su vida. Se duda de su edad, de sus rasgos, de si vive o no vive, se duda de su paradero, se especula con personajes paralelos que podrían ser alter ego suyos, hasta de su condición sexual se duda. Lo que se sabe es que es bello, manipulador, materialista, y tiene las fantasías sexuales de dominación-sumisión más retorcidas que se puedan concebir.

Lo significativo de Chaperos es el relato, más que su forma. Su lenguaje es pobre y directo, sin grandes capacidades semánticas, oscuro y funcional. Es el lenguaje de la red. Si se toma el argumento en frío resulta lineal y truculento pero predecible. Sin embargo su poder está en ir a la vanguardia de la expresión literaria tradicional, en una época donde el soporte del mayor tráfico de relaciones lecto-escriturales ya no está en las bibliotecas sino en los hipertextos de los ordenadores, las estaciones de conexión domésticas, las ciber salas, los dispositivos portátiles que mantienen comunicado a toda hora. 

Chaperos da cuenta de la sordidez extrema de la condición humana en las relaciones condicionadas por el deseo, donde la búsqueda de satisfacción al delirio de placer se vuelve un fin en sí mismo más allá de su consecución. Se habla de las películas snuff como si se tratase de un mito urbano, pero hasta el lector más asombrado puede recordar que ya nadie desconoce los degollamientos públicos a través de videos colgados de internet, provenientes de carteles de narcotráfico o de grupos fundamentalistas. Aún así la existencia de este cine gore amateur donde la gente concurre a un crimen puertas adentro con víctimas voluntarias sólo por placer, permanece en la nebulosa de lo que podemos/queremos admitir como creíble. Chaperos juega con estos sobrentendidos de la realidad como correlato paralelo porque se nutre de un lenguaje y un argumento que está ocurriendo ahora, en tiempo real, en línea, en alta resolución, en la comodidad y la impunidad plena de la contemplación voyerista de la navegación informática. Para qué decir la circulación de pornografía tanto industrial como casera, voluntaria o accidental, gratuita o pagada, que ha hecho del sexo un espectáculo realista en permanente movimiento.

Los personajes de Chaperos son adictos obsesivos de la belleza masculina juvenil. Están vencidos por el ansia de poseer y someter el arquetipo icónico de la perfección a través del cuerpo adolescente. Son sujetos resentidos por la carencia y la ansiedad, que sólo logran aplacarse con la adrenalina del sexo fuerte o la irritación sensorial de la droga, siempre sometidos al fracaso del inminente desenlace. El juego emblemático de Eros y Tánatos alcanza así otro capítulo de expresión a través de lo innoble, lo canalla, la destrucción física para borrar los límites entre placer y dolor como si todo individuo trastornado fuera en realidad un artista experimental que culmina como criminal en serie.

Dennis Cooper nació en California en 1953 y se ha revelado a partir de su primer libro de poemas en 1973 (The Terror of Earrings) como un radical consumador de la escena decadentista post-vanguardista heredera del surrealismo tardío y los beatniks. Cooper es lector evidente de Sade, Genet, Bataille, Burroughs, Bukowski. En esa frecuencia ha sabido explorar su propia dicción de ruptura con un desapego total a la idea de literatura entendida como sublimación de la conciencia o sacralización de la palabra. Dennis Cooper no es un esteticista de las formas sino de los conceptos, ya que en su obra trazuma la nostalgia del amor, la belleza, la inocencia, la indefensión, llevadas a una súper exposición de corrupciones colectivas y lazos sociales o familiares basados en el morbo.

Circula en las redes -¡y cómo no!- el chisme de que a Dennis Cooper se la tienen prometida los clubes de activistas gay por lo que consideran una difamación de la conducta homosexual. Esta imputación procede en particular de su novela "Try" (Tentativa, 1994), en la cual el protagonista es un muchacho adoptado por un matrimonio gay divorciado en el que recibió torturas y vejaciones de toda laya. Es por tanto un certificado de fracaso patente de la unión homosexual, desde el punto de vista de las lucrativas ONGs dedicadas al lobby y al merchandising LGTB. Por otra parte revela el afán de censura y la escasa perspectiva cultural de estos grupos atados a la sociología hecha al dedillo de lo políticamente correcto, donde sólo caben incondicionales. Sin embargo este rumor no ha sido confirmado, aunque es verosímil.

"En mi obra, matar es una manera de detener el dolor que provoca no ser capaz de entender y poseer a la gente que amas. Nunca funciona, pero es el único método que mis personajes creen tener para unirse con el objeto de su obsesión. Ven una lógica: si no son suyos de una forma completa, al menos pueden congelarlos cuando los poseen. La destrucción es una manera de borrar el pasado y el futuro, la víctima queda suspendida en la eternidad con su amante."

D. C.

Existe en español una edición de Chaperos firmada por Juan Bonilla, 2007, y una edición de "The dream police", poemas, a cargo de Jesús Llorente por Acuarela, publicada el 2002. El título original de Chaperos es "The Sluts" y fue publicado en 2004.

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Fot. por Jean-Luc Bertini, 2006
Enlaces recomendados:

1.- "Chaperos" para descargar en pdf:
2.- Artículo sobre The Dream Police", poemas:
3.- Entrevista:
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